[En cuanto una locura se esfuma, aparece otra, más fuerte por estar menos mitigada por la práctica, que la reemplaza y, en el sentido más literal del término, la "ocupa".(...) No hay nada, en fin, más desconcertante que el carácter disparatado de los motivos sucesivamente elegidos por su adepto ocasional, que no experimenta ninguna vergüenza ni deseo de coherencia.(...) Son como piezas de un puzzle imposible de reconstruir, puesto que cada una procede de una fuente diferente. (...) Si bien no hay nada en lo que puedan concordar semejantes pasiones exclusivas, en cambio hay algo contra lo que todas concuerdan-esto es, la referencia a lo real, a la realidad, cualquiera que ésta sea-.De modo que el objeto de estas pasiones disparatadas tiene en común el ser un objeto irreal. (...) Por mi parte, me inclinaría a pensar que la locura habitual de los hombres- me refiero a la locura dulce, más tenaz e incurable en verdad que la furiosa- se caracteriza ante todo por esa elección de lo irreal en detrimento de lo real, de lo que no puede alcanzarse en detrimento de lo que se puede alcanzar.]
EL principio de Crueldad. Clément Rosset
EL principio de Crueldad. Clément Rosset

